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Erna Knutsen: La secretaria que definió el Café de especialidad

Aprovechando este glorioso mes y sus celebraciones, les voy a contar una de mis historias favoritas en la industria del café y en la vida en general. Sí, es otra historia que nos vuelve a probar que la perseverancia, la disciplina y la voluntad vencen cualquier prueba que el tiempo nos ponga. 

La Madrina del Café de Especialidad, como se le suele apodar a Erna, nace a principios del siglo XX en Noruega, en una familia a la que despertaba el aroma a café recién molido que la madre preparaba todas las mañana. La familia Knutsen no era económicamente acomodada y por ello tuvo que emigrar a los Estados Unidos cuando la gran depresión estalló. Llegaron a San Francisco, y una vez ahí Erna cuenta que se casó con el primer novio que tuvo solo para salirse de su casa y conseguir su independencia. Casarse era la única forma de salir  de casa en aquellos días para una mujer…No estando comoda con la vida de casa y con la economía mundial débil, Erna salió a buscar trabajó de uno de los pocos oficios que se les permitía en aquellos días, de secretaria.

Trabajó en varios lugares antes de llegar a una empresa importadora de bienes comestibles, entre ellos café. Erna fue secretaría del director de la B.C. Ireland,  Bert Fulmer por muchos años, pero siempre teniendo la ambición y la inquietud de llevar su carrera más lejos.

La B.C. Ireland tenía su división de café y solo vendían café convencional por mayoreo, hasta que Erna empezó a catar cafés… Ella se dio cuenta primero, que las mujeres no podían entrar a la salas de cata y tenían que limitarse a tomar dictados y segundo, que al escabullirse por las noches a probar cafés de diferentes partes, había unos que tenían  sabores muy diferenciados y destacados. 

Erna le propuso a su jefe, Bert Fulmer, empezar una nueva línea de café que vendiera esos granos más buenos a pequeños tostadores; como estos cafés eran lotes chicos de microclimas, los grandes tostadores no estaban interesados puesto tendrian que cambiar de grano seguido.

Obviamente la propuesta inicial fue rechazada, más  la amenaza de ser despedida si seguía metiendo a la salas de cata y de tostado de la empresa.

 Aquí empieza la leyenda: Erna pidió un mes de prueba para comercializar este tipo de café y contra todo pronóstico le dijeron que sí. Su nueva línea de cafés tuvo un éxito rotundo y agotaba su inventario antes de haber llegado a la bodega. Erna llamó a estos cafés como ¨cafés especiales¨ en una entrevista que le hicieron para una revista, y el término se quedó… 

Los tostadores empezaron a preguntar por los cafés especiales,por los lotes pequeños, los diferentes… 


A los años, Erna fue llamada vicepresidente de la empresa, nombramiento inexistente para una mujer, y por el cuál muchos compañeros renunciaron y clientes amenazaron con no comprar hasta que regresara un hombre al cargo. Sin quitarle 37 segundos de sueño, Erna siguió elevando la división de su empresa y una década más tarde, le compró la compañía completa a su ex patrón y le cambió de nombre a Knutsen coffees LTD. También dicen que corrió a todos los hombres que se opusieron a su nombramiento en un principio…

Y así es la historia de Erna, quien remando a contracorriente, logró abrirse paso en una industria, bueno en un mundo, dominado por hombres miopes sin capacidad de innovar, sin ganas de apostar por lo pequeño, por lo diferente. Ella fue estableciendo relaciones con pequeños productores y pequeños tostadores, sirviendo de puente entre ellos y sentando las bases para lo que hoy conocemos como comercio justo.  Fue quien catalogó los primeros lotes especiales, fue quien los denominó así, y fue quien revolucionó  la industria del café.  La Madrina del Café de Especialidad le llaman a Erna Knutsen.

Nos vemos la siguiente semana con una historia similar… 
Adiós.

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